lunes 16 de noviembre de 2009

Brevísima historia de las matemáticas.

A Cantor, un matemático de esos que cambian para siempre la forma de hacer matemáticas, le sucedió eso de la locura por aquello de no sentirse cómodo en la ambigüedad, enloqueció por no poder demostrar algo que posteriormente Gödel y Cohen demostraron que era imposible demostrar. Alguien de espíritu tan pobre como yo afortunadamente no caerá en la trampa del no regreso del universo purísimo de los forzamientos de grandes cardinales al mundo del facebook y del poco es-fuerzo pues mi interés y mis impulsos no sobrepasan nunca la media hora... es más, ya me cansé.

jueves 12 de noviembre de 2009

la espera.

Estaba decidido y enfrentado a la calle, a la espera inevitable de su destino, apretando la mano que lo sostenía de sus ímpetus de la corta edad, de salir corriendo directo a la muerte, la que está en la calzada.

Estaba enfrentado y preparado, con las cejas que se desafían entre ellas debajo de sus gafas azules de plástico, y ni lo distrae el guau guau.

Flexiona la rodilla un poco mientras la otra pierna se extiende atrás absolutamente soberbia y lista a levantarse por encima de su propia estatura y del propio universo si fuera necesario.

Y Arriba, ve llegar su destino en un bus verde, más grande que todo menos que su ambición, y en menos de 7 segundos la puerta que lo llevará a lo más hondo de su frustración se abre. Él grita "¡yo solito!" y levanta la pierna en vano mientras la mano que lo protegía de sus ímpetus de la corta edad lo abraza,lo estruja y lo levanta para subirlo al bus.

viernes 6 de noviembre de 2009

6 minutos

"And that man will be born out of his place".
Viernes 6 y quedan 6 minutos para alcanzar un múltiplo de 30, que me indique, como le indica a todos, que es el momento propicio de cambiar de actividad, de empezar o terminar la vida que ya se ha desgranado en los faltantes minutos, en la intrascendencia en la que ella misma transcurre. (Que no transcurre como el agua, ni siquiera tan discreta como arena entre los dedos, sino que golpea incesantemente cada media hora, detrás de un tic tac ya imperceptible en estos tiempos modernos, donde ya lo aprendimos a abstraer).

viernes 30 de octubre de 2009

Los bastones

Poseo un cuaderno donde he dibujado y escrito algunas metáforas y símiles que se me presentan, o a veces simplemente recreo en mi mente aquella representación (implícita o explícita, metáfora o símil) mientras sostengo el esfero inmóvil.

Algunas metáforas son lastimeras, tremendamente tautológicas, grises y simples.
Otras rebozan de color, son verdes o azules o negras, rampantes gusanos de seda, nubes trasparentes y azules entonces, pero nubes al fin, lágrimas a veces como las nubes y a veces verdes con sabor a un café de antaño.

Y la otra es un bastón, son bastones, son los bastones a los que les grito ¡basta!, vocifero a veces ¡basta ya de bastones!. Me apoyo sobre ellos, me recuesto sobre el bastón de mi mano mientras sobre el bastón de la palabra reposo mi conciencia pesada, mis tristezas que no salen, mis talentos pobres, la ropa que no se cuelga, los platos que no se lavan, me abrazo al bastón del Dios que me protege, de la comodidad que me acompaña, de la conveniencia, de lo estrictamente necesario...

Allende los bastones del mundo, de la desidia, la pereza, la comodidad y la mentira, (y del enorme preámbulo, del bastón supremo del prosista, del que se apoya en el texto para aparentar que dice algo), es sólo un bastón del cuaderno el que me interesa.

El bastón de la esperanza:

(bastón de un lunes de semana santa).

"Entre hoy y el miércoles no hay nada, no hay más que un renglón y miles de proyecciones, ¿y entre yo y ella?... El miércoles tampoco habrá nada. ¡Basta ya de bastones!

(bastón de un viernes de halloween)

Produzca ya solo abnegado anhelo
o luces infames sobre mis ojos
vertientes tristes de un recuerdo
y un patético adoquín de sollozos

Bastón necesario y astillado y rojo
universal consuelo del religioso
amparosa alegría del secuestrado
brisa suave del destino brumoso

Me llevó por la doliente espera
de las mareas bravas de tu ser
suspirando por la suerte entera

De saberme amparado de tu corazón,
y de exceder la proyección y la espera,
derramo otro canto de vida y de bastón.

sábado 17 de octubre de 2009

Paciendo un poco

De manera honorable Pilar se posa, (o se puesa, como ud prefiera) muy esporádicamente y pacíficamente a pacer en el pasto. Pa'hacer pues el paseo consistente, Pilar es una vaca, y aunque piense usted que los mamíferos no se posan para pacer excepto tal vez ud y yo, esta vaca sí que se posa.

También de manera honrable pare, (del verbo parir), pueriles mamíferos cuando le queda tiempo, y así pues permanece produciendo leche siguiendo los designios de Dios de alimentar plácidamente no sólo a sus crías si no a otros parlanchines animales que prefieren pasteurizarla,(la leche).

Contando que Pilar morirá algún día, y que nació también, he descrito pues presurosamente el prístino cíclo de la vida, producido por los hechos de nacer, crecer, reproducirse y morir. Claro está, paciendo en el camino.

Pero detrás de la prosa evidente, he aparcado sigilosamente palabras perniciosas, pues necesitaba divertirme permitiéndome escribir así, ¿por qué? porque detrás hay una trascendentalidad que paro (de parir) frecuentemente y que pace no muy apaciblemente en mi cabeza, a saber, que la vida no es más que la vida misma, mas vivir posee su sentido en saber imprimir su propio sinsentido en la belleza de alguna Pilar paciendo ,apaciblemente posada en el pasto, el pasto. (si al tratar de realizar tan grandiosa tarea de imprimir su sinsentido cae ud en cuenta de que no disfruta de la estética de los mamíferos pastantes, la cual yo en pérfidas palabras he trazado, no se preocupe, pero procure posteriormente hacerse de algún mamífero inferior para este objetivo, y no de uno igual o superior, así no caerá en Pisicologías (que tan jartas que son) ).